Barcelona se enfrenta a la gran decisión de los próximos años: qué hacer ahora que puede levantar las restricciones por la sequía

Las reservas del sistema Ter-Llobregat (el que abastece a Barcelona y Girona) han alcanzado el 60%. Empieza la preparación para la próxima sequía

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La cifra mágica es esta: 365 hm3 de agua. Es decir, los embalses de las cuencas del Ter y el Llobregat han superado el 60% de sus reservas y eso significa que se cumplen las condiciones que permiten levantar la alerta por sequía.

Mientras todas las miradas están puestas en el 8 de abril (cuando se reúne la comisión intergubernamental que puede levantarla), Barcelona se prepara para una de las decisiones claves de los próximos años: "¿cómo salimos de la alarma hídrica sin hipotacer nuestro futuro?"

La sequía más prolongada de la historia moderna. Al menos en Cataluña. De hecho, pese a las lluvias de las últimas semanas, las cicatrices de la sequía siguen afectando a amplias zonas de la comunidad. El mejor ejemplo son los avellanos del Camp de Tarragona que se están muriendo por la salinidad de los pozos y la falta de depuradoras.

...pero está llegando al final. Los embalses del Ter acumulan 202 hm3 (el 50%) y los del Llobregat, 162 hm3 (el 76%). En ambas cuencas se han superado los límites para levantar la alarma (180 en el primero y 100 en el segundo). Además, se han recuperado los caudales y, aunque no caiga una gota más de agua en todo el año, se ha garantizado ya el suministro de agua para todo 2025.

Parece cuestión de tiempo que las cuencas vuelvan a la normalidad.

Prudencia. Esa es la palabra que más se repite en el Govern y suena bien, pero tenemos suficiente experiencia para saber que la prudencia no es suficiente cuando hablamos de gestión hídrica.

Desde hace más de 30 años, la prudencia siempre ha tenido letra pequeña. Como explicaban en Datadista, "desde la profunda sequía de los años noventa, cada periodo seco ha servido para implantar medidas de emergencia o permitir prácticas que no se eliminaron al volver las lluvias, [sino que] se emplearon para ampliar regadíos, aumentando el problema de sobreexplotación y contaminación de acuíferos y los humedales a los que alimentan".

La decisión más importante para el futuro. Un futuro que, pese a meses como este, parece bastante claro: habrá zonas del país donde cambiará radicalmente la distribución de las lluvias a lo largo del año y otras en las que las precipitaciones bajarán.

Incluso aunque las predicciones de los últimos días se cumplan y abril también sea un mes más húmedo de lo normal, la sequía va a llegar. Por ahora, las infraestructuras van a seguir adelante y los cambios de gestión para ganar "31 hm3 adicionales" también. La duda es a qué se van a dedicar esos hectómetros. Y Cataluña debe decidir si quiere estar más preparada o, una vez más, va a dejar el problema a los siguientes.

Imagen | Copernicus

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